Gladiator II
Hostias, arena y un puto espectáculo romano como Dios manda. Dos horas bien invertidas.
Un blog escrito desde la ruina
Hostias, arena y un puto espectáculo romano como Dios manda. Dos horas bien invertidas.
Un documental brutal sobre Hulk Hogan que demuestra cómo un tipo con bigote, músculos imposibles y cero vergüenza convirtió el wrestling en una religión mundial
La peli es un festival de nostalgia, protones y fantasmas que sabe perfectamente lo que el público quiere ver.
Hay pocas cosas más españolas, más inútiles y más profundamente satisfactorias que salir de comer en un pueblo y acabar con un palillo en la boca.
Hubo una época en la que jugar no era tumbarte en el sofá con mando inalámbrico y una bolsa de patatas.