Voy a reconocerlo desde el principio: me ha gustado. Y bastante. Llegaba a Spider-Man: Brand New Day con esa mezcla de ganas y miedo que últimamente provoca cualquier película de superhéroes. Porque hemos llegado a un punto en el que cuando Marvel anuncia algo nuevo uno ya no sabe si comprar las palomitas o pedir cita previa con el psicólogo. Pero esta vez he salido del cine pensando algo que hacía tiempo que no pensaba con una película del género: joder, me lo he pasado bien.
La película entiende bastante bien algo fundamental: Spider-Man funciona mejor cuando debajo de la máscara hay un pobre desgraciado intentando que su vida no se vaya completamente a la mierda. Peter Parker nunca ha sido el superhéroe perfecto. Tiene poderes increíbles, sí, pero también problemas, dudas, decisiones de mierda y esa maravillosa capacidad para conseguir que cuando parece que algo empieza a irle bien aparezca el universo y le dé una hostia con la mano abierta. Y aquí recuperamos bastante de ese Spider-Man.
Tom Holland sigue funcionando de puta madre como Peter Parker. Después de todo lo ocurrido anteriormente, el personaje necesitaba crecer, dejar atrás parte de aquel adolescente permanentemente sorprendido por estar rodeado de superhéroes y empezar a caminar solo. Y eso es probablemente una de las cosas que más me han gustado de esta película: vuelve a sentirse como Spider-Man, no como «el chaval que está por ahí mientras aparecen otros quince personajes del Universo Marvel».
Eso no significa que hayan renunciado al espectáculo. Hay acción, hostias, telarañas, momentos enormes y todo lo que esperas después de pagar una entrada que actualmente cuesta aproximadamente lo mismo que reformar un cuarto de baño. Pero cuando la película funciona mejor es precisamente cuando baja un poco el volumen y recuerda que detrás del traje hay un tío intentando encontrar su sitio en el mundo.
También agradezco que no parezca constantemente desesperada por gritarte: ¡MIRA, ESTO ESTÁ CONECTADO CON OTRA PELÍCULA! Marvel lleva años convirtiendo algunas de sus películas en trailers de dos horas y cuarto de la siguiente película. Aquí hay universo compartido, evidentemente, porque esto sigue siendo Marvel y tienen que alimentar una maquinaria que probablemente pueda verse desde el espacio, pero la historia consigue respirar bastante mejor.
¿Es perfecta? Ni de coña. Tiene cosas discutibles, momentos que podrían haberse resuelto mejor y alguna decisión que seguramente dividirá bastante a los fans. Tampoco voy a decir que estemos ante El Padrino con telarañas porque nos conocemos y luego vienen los disgustos. Pero funciona donde tiene que funcionar: entretiene, recupera parte de la esencia del personaje y, sobre todo, consigue que salga del cine teniendo ganas de seguir viendo a este Spider-Man.
Y eso, después de la saturación superheroica que llevamos encima, tiene bastante mérito.
Porque quizá ese sea actualmente el mayor problema de Marvel: ya no basta con poner a alguien con mallas dando hostias durante dos horas. Hemos visto mundos destruirse, universos colisionar, viajes temporales, dioses, alienígenas y villanos capaces de borrar media existencia con un chasquido. Después de todo eso resulta complicado sorprendernos.
Spider-Man tiene una ventaja.
Nunca necesitó salvar el puto multiverso para funcionar.
Le basta con balancearse entre edificios, recibir unas cuantas hostias, intentar hacer lo correcto y llegar tarde a casa.
Y cuando Marvel se acuerda de eso, Spider-Man sigue siendo uno de los personajes más cojonudos que tiene.
Así que sí.
Me ha gustado Spider-Man: Brand New Day.
No voy a proclamar que ha salvado el cine de superhéroes ni semejante gilipollez.
Pero he entrado queriendo ver una buena película de Spider-Man, he salido satisfecho y durante un par de horas he vuelto a disfrutar viendo a un tío vestido de araña balanceándose por Nueva York.
A veces tampoco hace falta pedir mucho más.
Spider-Man sigue vivo.
Y una nota personal, porque al final estas cosas también cuentan: lo mejor de la película ni siquiera estaba en la pantalla. La he visto con mi chica y con mis hijos, y hacía muchísimo tiempo que no íbamos todos juntos al cine. Así que, independientemente de telarañas, villanos y hostias, solo por recuperar durante un par de horas ese plan en familia, Spider-Man: Brand New Day ya se lleva unos cuantos puntos extra.
