Ser del Atleti cuando ser del Atleti era una putada
Ser del Atleti cuando éramos pequeños era sencillo: éramos cuatro gatos, perdíamos bastante y los lunes nos tocaban los cojones. Y aun así, del Atleti. Y punto.
Un blog escrito desde la ruina
Ser del Atleti cuando éramos pequeños era sencillo: éramos cuatro gatos, perdíamos bastante y los lunes nos tocaban los cojones. Y aun así, del Atleti. Y punto.
Hay pocas cosas que expliquen mejor lo que significa pertenecer a un pueblo que desear que el bingo de las fiestas le toque a uno de los tuyos. Aunque luego…
Hemos cambiado la cercanía por el móvil y el “buenos días” por mirar al suelo. Igual el problema no es la ciudad… sino en lo que nos estamos convirtiendo.
Vacaciones eran ocho personas en un apartamento para cuatro y un Renault 21 cargado hasta arriba de maletas.
Un ratón nocturno que compra dientes infantiles a cambio de monedas ahora suena menos adorable y más como una mafia dental en miniatura.