Piscinas comunitarias
En una comunidad de vecinos nada puede ser normal. Absolutamente nada.
Un blog escrito desde la ruina
En una comunidad de vecinos nada puede ser normal. Absolutamente nada.
Hay un momento en la vida en el que te das cuenta de que todo sigue aunque tú estés hecho polvo.
La tauromaquia no busca caer bien ni pedir perdón. Es tensión, riesgo, tradición y verdad en un mundo cada vez más lleno de postureo moral y emociones de plástico.
Hay gente que en cuanto se presenta voluntaria a presidente de la comunidad deja de ser un vecino normal y empieza a comportarse como un auténtico gilipollas.
Vacaciones eran ocho personas en un apartamento para cuatro y un Renault 21 cargado hasta arriba de maletas.