El gran error de llevar niños pequeños a Eurodisney
Llevar niños pequeños a Disneyland Paris es pagar una fortuna para hacer colas eternas, empujar un carrito infernal y escuchar lloros cada veinte minutos.
Un blog escrito desde la ruina
Llevar niños pequeños a Disneyland Paris es pagar una fortuna para hacer colas eternas, empujar un carrito infernal y escuchar lloros cada veinte minutos.
Antes bastaba un Papá Noel sudando en un centro comercial y un bocadillo de calamares para tener unas Navidades mágicas.
La gente ve el resultado final y lo llama “suerte”, pero casi nunca vio los años de esfuerzo, ansiedad, dudas y curro silencioso que había detrás.
Los niños no necesitan vivir a base de nuggets radiactivos y patatas fritas cada vez que pisan un restaurante.
Las comuniones han dejado de ser celebraciones familiares para convertirse en bodas absurdamente caras.