El puto sprint del peatón
Pocas cosas son más ridículas que el momento en que un coche se para y tú, como peatón, te ves obligado a convertirte en velocista olímpico sin haberlo pedido.
Un blog escrito desde el cansancio mental
Pocas cosas son más ridículas que el momento en que un coche se para y tú, como peatón, te ves obligado a convertirte en velocista olímpico sin haberlo pedido.
Nos han colado una de las mayores trolas de la historia moderna: que hay que estar bien todo el puto rato. Feliz, motivado, agradecido, con energía, sonrisa de anuncio de…