Los gurús de internet que te dicen que no regales tu trabajo… y no se comen una mierda

Hay una especie muy concreta en internet. Se reproducen por reels, se alimentan de frases en negrita y sobreviven a base de decirte que “no regales tu trabajo”. Hasta ahí bien. El problema viene cuando rascas un poco y descubres que ellos no lo regalan… porque directamente no se lo compra nadie una puta mierda.

El discurso es siempre el mismo. Fondo neutro. Mirada intensa. Música épica de fondo. “Si tú no valoras tu trabajo, nadie lo hará”. Y tú ahí, autónomo currando doce horas, pensando: ojalá el problema fuera solo valorarlo.

Estos gurús hablan de precios como si vendieran Rolex, pero lo único que han vendido en su vida es un curso para aprender a vender cursos. Son expertos en facturar seis cifras… en teoría. En la práctica, están esperando que tres despistados piquen en el webinar gratuito donde prometen “la estrategia definitiva”.

Te dicen que no aceptes trabajos mal pagados. Que no rebajes tarifas. Que no trabajes por visibilidad. Que tengas mentalidad de abundancia. Todo muy bonito. Muy digno. Muy inspirador. Hasta que llega el alquiler, la cuota de autónomos y el cliente que te dice que tiene menos presupuesto que un colegio público.

La realidad es menos épica. A veces aceptas un curro regular porque necesitas pagar facturas. A veces haces algo casi gratis porque te abre puertas. A veces tragas orgullo porque no puedes permitirte el lujo de ser el puto gurú iluminado que vive del aire.

Pero claro, eso no vende.

Lo que vende es el tono sentencioso. El dedo señalando a cámara. La frase lapidaria. No, campeón. A veces el problema es el mercado. O la competencia salvaje. O que estás empezando. O que no todo el mundo tiene un colchón económico para hacerse el digno durante seis meses.

Hay una diferencia enorme entre valorar tu trabajo y vivir en una fantasía de superioridad. Valorar tu trabajo es aprender a poner límites con inteligencia. Es subir precios cuando toca. Es mejorar tu propuesta. Es elegir clientes. Pero eso se construye con experiencia, no con frases recicladas de LinkedIn.

El gurú medio no te habla de los meses flojos. No te habla de los emails sin respuesta. No te habla de las campañas que no convierten ni de las propuestas rechazadas. Te habla desde un pedestal que muchas veces está hecho de cartón pluma y filtros.

Y lo más gracioso es que muchos de ellos empezaron regalando su trabajo. O cobrando una mierda. O haciendo favores estratégicos. Pero ahora, desde su trono digital, te dicen que eso es de débiles.

Internet está lleno de gente que confunde seguridad con volumen de voz. Cuanto más alto hablan, menos sólida suele ser la base. Y mientras tanto, tú dudando si estás haciendo el canelo por aceptar ciertos proyectos.

La clave no es regalar tu trabajo. Tampoco es cerrarte en banda como si fueras una marca de lujo sin ventas. La clave es estrategia. Contexto. Momento vital. Hay etapas para todo. Y no todos jugamos con las mismas cartas.

Así que la próxima vez que un gurú te diga que no regales tu trabajo mientras vende una mentoría a plazos… pregúntate cuántos clientes reales tiene fuera de su propia audiencia.

Porque dar consejos desde la teoría es fácil.

Comerse el mercado de verdad… eso ya es otra historia.