Aprender a gustar sin saber quién coño eres todavía

Aprender a gustar sin saber quién coño eres todavía es una de las experiencias más jodidas y bonitas que existen. Nadie llega preparado. No sabes qué decir, ni cómo mirarte, ni qué versión de ti mismo funciona mejor. Vas probando como un idiota. Improvisas. Te vendes como puedes con las herramientas que tienes, que suelen ser pocas y bastante mierderas.

De repente alguien te importa. Y no sabes por qué. Ni qué ha visto en ti. Ni cuánto de lo que muestras es real y cuánto es puro acojone a no gustar. Te pasas horas escribiendo mensajes que no envías, borrando frases que te parecían brillantes hace treinta segundos y ahora te dan vergüenza ajena. Y todo eso mientras intentas parecer tranquilo, como si no te estuvieras jugando el pellejo emocional a cada puto mensaje.

Lo más cabrón es que en ese momento aún no eres nadie. No te has construido. No sabes qué quieres, ni qué límites tienes, ni qué tipo de persona vas a ser cuando dejes de fingir. Pero aun así, quieres gustar. Necesitas gustar. Porque que alguien te elija, aunque sea por una puta casualidad, te hace sentir que quizá no estés tan roto ni seas tan prescindible como pensabas.

Aprendes a base de hostias pequeñas. Silencios incómodos. Respuestas frías. Miradas que no vuelven. Y también aprendes cuando funciona, aunque no tengas ni idea de por qué coño ha funcionado. Descubres que gustar no va de hacerlo perfecto, sino de ser lo suficientemente tú sin saber todavía qué carajo significa eso.

Y luego lo ves en tu hijo. En cómo mira el móvil. En cómo sonríe solo como un gilipollas feliz. En cómo se le cae el mundo por una tontería. Y entiendes que no hay nada que enseñar ahí. Que ese aprendizaje es solitario, torpe y necesario. Que todos tenemos que pasar por ese momento ridículo y brutal en el que intentamos gustar mientras todavía nos estamos inventando.

Porque antes de saber quién eres, ya estás intentando que alguien te quiera. Y eso, aunque duela, es una putada… pero también es exactamente como tiene que ser.