El drama de preguntar sin saludar en Instagram

Hay gente que aparece en tus mensajes privados con la sutileza de un elefante en una cacharrería y suelta, sin saludar, sin contexto y sin educación, un mensaje seco como una hostia mal dada:

“Horario”.

No “hola”.

No “buenas”.

No “oye, perdona, ¿a qué hora es el evento?”.

Horario.

Como si les cobrasen por cada letra escrita.

Da igual que el horario esté en el cartel.

Da igual que esté en el post.

Da igual que esté fijado en stories, repetido, subrayado y con flechas señalándolo como si fuera para gente con dificultades serias de comprensión.

Ellos no leen. Y luego, si tardas más de cinco minutos en responder, se inquietan. Porque la mala educación siempre tiene prisa y cero paciencia.

Existe además una variante todavía más refinada:

“Empieza a las?”.

Sin sujeto, sin verbo y sin respeto.

¿Empieza qué? ¿El evento? ¿Las semis de la Cooa del Rey? ¿Tu ansiedad? Porque la mía empieza justo ahí, al ver esa frase flotando sola como un eructo escrito.

Y lo mejor viene después. Tú respondes. Educado. Claro. Normal. Como una persona civilizada.

Y entonces… desaparecen.

Ni un “gracias”.

Ni un “perfecto”.

Ni un “nos vemos allí”.

Nada. El mensaje se queda leído, suspendido en el vacío digital.

El problema no es Instagram. El problema es la peña que confunde interés con derecho. Que cree que preguntar mal es eficiencia, y que leer es opcional. No es falta de información, es analfabetismo funcional con datos móviles ilimitados.

Esto no va de redes sociales. Va de lo básico. De entender que al otro lado de la cuenta hay una persona. Que escribir “hola” no te hace menos duro, y decir “gracias” no te quita personalidad. Y que leer el puto cartel antes de preguntar debería ser un mínimo vital para no dar trabajo innecesario a la gente.

Así que sí, si eres de los que entra a un perfil y suelta “horario”, revísalo. Instagram no es atención al cliente, no es un contestador automático y no es tu asistente personal. Es un sitio donde, sorprendentemente, sigue habiendo personas que cada día están más hasta la polla de aguantar memos y maleducados con cobertura 5G.